Delito contra la seguridad vial: cuándo existe y qué penas conlleva

Los delitos contra la seguridad vial sancionan conductas al volante que ponen en peligro la vida o la integridad de las personas, como conducir bajo los efectos del alcohol o drogas, a velocidad excesiva o sin permiso. El Código Penal establece penas de prisión, multa o retirada del permiso de conducir.

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3/7/20265 min read

Los delitos contra la seguridad vial son aquellas conductas que ponen en peligro la seguridad del tráfico y la integridad de las personas que circulan por la vía pública. El Código Penal español recoge estas conductas en los artículos 379 a 385 ter, estableciendo sanciones penales para determinadas infracciones graves relacionadas con la conducción de vehículos a motor o ciclomotores.

Estas conductas no solo se sancionan administrativamente, como ocurre con muchas infracciones de tráfico, sino que pueden constituir un delito cuando superan determinados límites o implican un riesgo especialmente grave para la seguridad vial.

¿Qué se entiende por delito contra la seguridad vial?

El delito contra la seguridad vial consiste en realizar una conducta al volante que ponga en peligro la vida o la integridad física de otras personas. La ley penal interviene cuando el comportamiento del conductor supera el ámbito de la mera infracción administrativa y alcanza un nivel de riesgo relevante.

Entre las conductas más habituales se encuentran conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas, superar gravemente los límites de velocidad o conducir sin permiso.

Ejemplo: una persona que conduce con una tasa de alcohol muy superior a la permitida o que circula a gran velocidad en una zona urbana puede cometer un delito contra la seguridad vial.

Tipos de delitos contra la seguridad vial

El Código Penal contempla varias conductas que pueden constituir delito contra la seguridad vial.

Conducción bajo los efectos del alcohol o drogas

El artículo 379.2 del Código Penal castiga a quien conduce un vehículo bajo la influencia de bebidas alcohólicas o drogas tóxicas.

La ley establece dos formas de cometer este delito:

  • La primera consiste en conducir con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 miligramos por litro, o 1,2 gramos por litro en sangre. En estos casos el delito se entiende cometido automáticamente, sin necesidad de demostrar que la conducción era peligrosa.

  • La segunda forma consiste en conducir bajo la influencia del alcohol o drogas, incluso aunque la tasa sea inferior a esos límites. Esto significa que una persona puede ser acusada de un delito contra la seguridad vial aunque el resultado de la prueba de alcoholemia sea inferior a 0,60 mg/l si existen indicios de que su capacidad para conducir estaba afectada.

Por ejemplo, pueden valorarse circunstancias como conducción irregular, zigzagueos, accidentes, síntomas externos de embriaguez o la declaración de los agentes que practicaron la prueba.

Las penas previstas para este delito pueden ser:

  • Prisión de tres a seis meses.

  • Multa de seis a doce meses.

  • Trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días.

Además, en todos los casos se impone la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores entre uno y cuatro años.

Conducción a velocidad excesiva

El artículo 379 del Código Penal también sanciona a quienes circulan a velocidades muy superiores a los límites permitidos.

Se considera delito cuando se supera:

  • En más de 60 km/h el límite en vías urbanas, o

  • En más de 80 km/h el límite en vías interurbanas.

Este comportamiento se castiga con las mismas penas que el delito de alcoholemia, ya que supone un riesgo muy grave para la seguridad del tráfico.

Conducción temeraria

La conducción temeraria se produce cuando el conductor actúa con un desprecio manifiesto por la vida o la integridad de los demás usuarios de la vía.

Ejemplo: realizar maniobras extremadamente peligrosas, circular en sentido contrario o adelantar de forma reiterada poniendo en peligro a otros vehículos.

Cuando existe peligro concreto para las personas, las penas pueden ser más elevadas.

Negativa a someterse a las pruebas de alcohol o drogas

El artículo 383 del Código Penal castiga a quien se niega a realizar las pruebas de alcoholemia o detección de drogas cuando lo requiere la autoridad.

La negativa constituye delito por sí misma, aunque posteriormente no se pueda acreditar que el conductor estaba bajo los efectos del alcohol o sustancias.

La pena prevista es prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.

Conducción sin permiso o licencia

El artículo 384 del Código Penal sanciona a quien conduce un vehículo cumpliendo alguno de los siguientes elementos:

  • No haber obtenido nunca el permiso de conducir.

  • Haber perdido todos los puntos del carnet.

  • Conducir después de haber sido privado del derecho a conducir por decisión judicial.

La pena puede consistir en prisión de tres a seis meses, multa o trabajos en beneficio de la comunidad.

Consecuencias legales de estos delitos

Además de las penas de prisión o multa, los delitos contra la seguridad vial suelen conllevar la retirada del permiso de conducir durante un periodo determinado.

En algunos casos, el juez puede sustituir la pena de prisión por trabajos en beneficio de la comunidad, especialmente cuando se trata de infractores sin antecedentes penales.

Si el delito provoca un accidente con daños personales o materiales, también puede existir responsabilidad civil, lo que obliga al autor a indemnizar a las víctimas por los perjuicios causados.

Diferencia entre infracción administrativa y delito

No todas las conductas peligrosas al volante constituyen delito. Muchas infracciones de tráfico se sancionan únicamente por vía administrativa mediante multas o retirada de puntos del carnet.

La intervención del Derecho Penal se reserva para los casos en que la conducta alcanza un nivel de gravedad suficiente como para poner en peligro la seguridad colectiva.

Por ejemplo, conducir con una tasa inferior a 0,60 mg/l normalmente constituye una infracción administrativa. Sin embargo, puede convertirse en delito si se demuestra que el conductor circulaba bajo la influencia del alcohol y su capacidad para conducir estaba afectada.

Qué hacer si estás investigado por un delito contra la seguridad vial

Si una persona es investigada por este tipo de delitos, es recomendable contar con asesoramiento jurídico especializado desde el inicio del procedimiento.

Un abogado penalista puede analizar las circunstancias del caso, revisar la validez de las pruebas practicadas y valorar posibles estrategias de defensa, como la conformidad con la acusación o la impugnación de las pruebas.

Los delitos contra la seguridad vial buscan proteger la vida y la integridad de las personas que circulan por las vías públicas. El Código Penal sanciona determinadas conductas especialmente peligrosas al volante, como conducir bajo los efectos del alcohol o drogas, a velocidad excesiva o sin permiso.

En el caso de la alcoholemia, superar los 0,60 mg/l en aire espirado constituye delito automáticamente, pero incluso con tasas inferiores puede existir responsabilidad penal si se acredita que el conductor circulaba bajo la influencia del alcohol.

Por ello, la correcta valoración de estos casos exige analizar las circunstancias concretas de cada situación, por lo que contar con asesoramiento legal adecuado resulta fundamental para afrontar este tipo de procedimientos penales.

Si te has visto implicado en un delito contra la seguridad vial y necesitas ayuda especializada de un abogado penalista, puedes contactarme AQUÍ.

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Alejandro Bravo Quemada.